Y en el cuarto nosotros dos más veintitrés latas de cerveza reventadas en el piso.
¿Por qué hasta ahora Fabián? Me preguntaba con cada cigarrillo que encendía como esperando una respuesta que yo jamás le iba a poder dar.
Hace algunos años Facundo cayó en la desgracia de haberse enamorado de Marina, una chica hermosa, con una sonrisa delicada y unas manos algo más que celestiales.
En aquél entonces, ella estaba completamente loca por otro hombre. Ese hombre era yo.
Ya te habrá quedado claro por qué razón escribí "desgracia".
Él la ama todavía.
Hoy, ella le ha marcado después de tantos y tantos meses de ausencia y le ha invitado a tomar un estúpido café.
De repente descuelgo el teléfono y está ella ahí, pidiendo verme. Maldita mujer. Me decía Facundo después de la pregunta de cada cigarrillo.
Los papeles han cambiado. Marina se ha enamorado de Facundo no tengo ni puta idea en qué momento ni por qué.
Ya no la espero Fabián, ni esta vida ni la otra ni las demás.
Suena el teléfono.
Voces.
No quiero café, quiero una cama y te quiero a ti para destenderla. Dijo Facundo con ironía.
Ahí estaré. Contestó ella.
Puta desgraciada. Ésta historia es una mierda.



